Hoy me he acordado de Ella...
No se a quien quiero engañar; siempre la recuerdo.
Pero hoy en especial, recordé una visita que le hize a principio de año, una de esos típicos viajes expontaneos que siempre me han metido en problemas; la clase de eventos que aún no aprendo ha controlar, pero no me importaba, por algo había elegido irla a visitar; al momento de verla, de inmediato noté que sonrío sinceramente al verme, me abrazó, como solo ella ha podido abrazarme.
Recorrimos un par de horas la ciudad, nos burlamos de las palomas, hablamos de estupideces y de alguna forma, como siempre, noté que invadía su espacio personal. Habían pasado un par de meses desde la última vez que nos vimos, aquella ocasíon en que ella me intentó besar; y ahora nuevamente reunidos, las cosas habían cambiado de una forma heterea, invisible, casi onirica, pero existente; ya no era como esa noche en que sujetamos nuestra mano y acariciabamos nuestras muñecas con el dedo indice, ya no era como ese abrazo apenado por no haberla dejado besarme.
Ahora, estabamos ahí, con una barrera invisible, separados por un cristal, hablando por una rendija, como el par de personas que siempre hemos sido, el par que se conoce de toda la vida; y yo era el que había construido esa barrera, el que la había arrojado fuera de mi espacio personal.
Compartir ensalada y molestar palomas; quejarnos de los manifestantes, y escucharla hablar de los hechos sucedidos en la Facultad; Anatomia, Pediatría y Geriatria, decenas de terminos medicos desconocidos para mí, pero ella sabe captar mi atención. Eventualmente decidimos pasar a su departamento, y matar el tiempo esperando a que se acercara la hora de la funcion para la cual ella había conseguido boletos.
Y ahi, recostados en su cama, en una serenidad y silencio que nada puede igualar, me mostraba libros y fotografias, antiguos recuerdos, y ni una sola fotografía de nosotros juntos... muchas veces lo planeamos, lo intentamos, pero ahora puedo decir, que nunca la tomamos.
Serenidad y Silencio; la recuerdo a ella, y no puedo olvidar ese día; la tranquilidad de pasar 6 horas viendo peliculas, sin ninguna necesidad de hablar, vimos su pelicula favorita; fui incapaz de criticar; recuerdo su mirada al reprenderme por mi frialdad con mi madre; recuerdo su delgado cuerpo, como esporadicamente sujetabamos nuestras manos,simplemente estar con ella.
Y ahora, ella ya no es parte de mi vida, o mejor dicho, yo, no soy parte de su vida.
Y la extraño.